Tarot y trabajo: qué preguntar cuando esperas
Las cartas no firman tu contrato. Lo que sí te dicen es cómo está la cosa, qué la frena y qué depende de ti, que suele ser más de lo que crees.
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Lo que me preguntáis del trabajo
En la peluquería, el jueves por la tarde, se hablaba del trabajo del marido tanto como de cualquier otra cosa. Y hoy es igual: el trabajo es de lo que más me preguntan, y casi siempre es una espera.
- Un contrato que se acaba Si te renuevan o si vas buscando otra cosa.
- Una entrevista hecha Cómo has quedado y si vienen noticias.
- Un jefe que te apaga Si aguantas, si hablas o si te vas.
- Un cambio que da miedo Otra empresa, otra ciudad, ponerte por tu cuenta.
- Unas oposiciones Cómo llegas y qué te frena.
Cómo se pregunta bien
Una pregunta mal puesta da una lectura borrosa. No hace falta que sea perfecta, que yo la recoloco mientras leo, pero cuanto más concreta, mejor.
- «¿Me va a ir bien en el trabajo?» Es demasiado grande. ¿En cuál, en qué, cuándo?
Mejor así: con tu nombre, tu fecha de nacimiento y una situación concreta.
- «Soy Pilar, del 03/11/1972. Me acaba el contrato en marzo. ¿Me renuevan o busco otra cosa?»
- «Me presento a las oposiciones en junio.»
- «¿Vendo el local o aguanto un año más?»
Y una sola pregunta, la que de verdad te quita el sueño. Si me haces cinco, te leo cinco cosas a medias.
Las cartas que más salen en el trabajo
Los oros son el trabajo y el dinero, y los bastos, el esfuerzo. Cuando me preguntan por un puesto, estas son las que veo una y otra vez.
Lo que depende de ti
Siempre hay una carta que abre, la que enseña por dónde salir. En las preguntas de trabajo casi siempre dice lo mismo: que muevas tú el papel, que solo no se va a mover.
Llamar para preguntar cómo va lo tuyo. Pedir la reunión que llevas aplazando. Mandar el currículum aunque creas que no te van a coger. Apuntarte al curso. No son cosas de cartas, pero las cartas te las señalan, y yo te las digo claro.
Y si la cosa está fea de verdad, también te lo digo, para que te pille preparada y no de sopetón. Lo que no voy a hacer es asustarte: aquí no se asusta a nadie.
Preguntas sobre el trabajo
¿Me dices sí o no a una pregunta de trabajo?
Te digo hacia dónde se inclina, y te lo digo claro. Si la tirada sale con el as de oros y el seis de bastos, no te voy a marear con rodeos. Pero un sí o un no a secas sirve poco: lo que te ayuda es saber qué está frenando la cosa y qué puedes mover tú. Por eso te doy la respuesta y, detrás, el porqué.
¿Me van a renovar el contrato?
Es de lo que más me preguntan, y entiendo por qué: no hay nada que quite más el sueño que un contrato que se acaba. Lo que miro es cómo está la cosa en la empresa, cómo te ven y qué depende de ti en lo que queda. No te pongo fecha, pero sí te digo si pinta a quedarte o a ir buscando, para que no te pille con las manos vacías.
¿Me llamarán de la entrevista?
Te digo cómo has quedado y qué se mueve alrededor de esa plaza. Si sale el ocho de bastos, vienen noticias; si sale el siete de oros, toca esperar sin dejar de mandar currículos. Lo que no hago es decirte que te sientes a esperar esa llamada: mientras tanto, la vida sigue y las demás ofertas también.
¿Cambio de trabajo o me quedo?
Es una decisión, y las decisiones se toman con lo que hay, no con lo que te gustaría que hubiera. Te ayudo a ver qué pesa de cada lado: lo que pierdes yéndote, lo que pierdes quedándote, y si lo que te empuja es el trabajo o es el cansancio. La decisión es tuya, pero vas a llegar a ella con la cabeza más ordenada.
¿Las cartas sustituyen a un abogado laboral?
No, y te lo digo yo antes de que me lo preguntes. Si te han despedido, si no te pagan o si tienes un problema con un contrato, ve a un abogado laboralista, a tu sindicato o a la oficina de empleo. Las cartas te ayudan a ordenar la cabeza y a ver por dónde tirar; los papeles los arregla quien sabe de papeles.
¿Lees a mi jefe o a mis compañeros?
Sí, leo a la otra persona: qué piensa de ti, qué le frena, por dónde va a salir. Lo que no hago es darte por cierto un hecho, como que alguien te está haciendo la cama. Te digo el clima que veo, y tú lo contrastas con lo que sabes, que estás ahí todos los días.
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