La baraja española: cómo se leen las cartas
Cuarenta y ocho cartas y cuatro palos: oros para el dinero y el trabajo, copas para los afectos, espadas para los problemas y bastos para el esfuerzo. Con eso ya se puede empezar a leer. Lo demás lo da la mesa.
Una baraja de las de toda la vida
La baraja española es la que hay en cualquier cajón de cualquier casa de este país. La del tute, la brisca y el mus. Precisamente por eso se lee bien: sus cartas hablan de cosas que todos conocemos, el dinero, la casa, las peleas y el trabajo.
Mucha gente la llama tarot, y la busca así, y no pasa nada. Pero no es lo mismo. El tarot es otra baraja, con otras figuras y otros nombres. Yo no leo el tarot: leo la española, y nombro las cartas como se han nombrado siempre. El as de oros, el caballo de espadas, la sota de copas.
Los cuatro palos, uno a uno
Oros: el dinero y el trabajo
Lo que entra, lo que sale, lo que se gana con las manos. Cuando una tirada viene cargada de oros, me vas a hablar de un contrato, de una deuda o de un negocio. Son las cosas de comer, y en un pueblo se pregunta más por ellas que por el novio.
Copas: los afectos
La casa, la pareja, los hijos, las amigas de verdad. Salen aunque me preguntes por el trabajo, porque el trabajo también se lleva a casa y se nota en la mesa.
Espadas: los problemas
Las peleas, los disgustos, los papeles que se complican. No hay que tenerles miedo: también son lo que corta, la decisión que llevas meses aplazando. Un as de espadas es cortar por lo sano, y a veces es lo mejor que te puede salir.
Bastos: el esfuerzo
Lo que hay que empujar. Las oposiciones, el negocio que arranca, el cambio que da pereza. Cuando salen bastos, la carta te está diciendo que eso solo no se mueve.
Sota, caballo y rey
Son las figuras, y casi siempre son personas. La sota es alguien joven, o una noticia que llega. El caballo es movimiento: alguien que se acerca, un cambio, un viaje. El rey es quien tiene la última palabra. Y cada una se tiñe de su palo: el rey de oros es el que tiene la llave de la caja; el de espadas, el que decide con la cabeza fría.
¿Cuarenta o cuarenta y ocho?
La baraja de cuarenta no tiene ochos ni nueves, y es la de jugar. La de cuarenta y ocho los tiene. Las dos sirven para leer, y hay quien lee con la corta.
Yo leo con la de cuarenta y ocho porque es la que me dejó Encarna y porque esas ocho cartas dicen mucho. El ocho de oros es aprender un oficio. El nueve de espadas son las vueltas que das en la cama a las tres de la mañana. El nueve de bastos es el último tramo, cuando ya casi estás. No quiero quedarme sin decírtelo.
Cómo leo una tirada
- Primero me dices lo que sea, que yo no me asusto de nada. Tu nombre, tu fecha de nacimiento y una pregunta, la que de verdad te quita el sueño.
- Echo las cartas y miro los palos. Antes de leer ninguna ya sé si esto va de dinero, de afectos, de problemas o de empujar.
- Leo cada carta en su sitio, con el mismo cuidado, y te digo qué significa en tu caso, no en el librito.
- Busco la carta que abre. Siempre hay una que enseña por dónde salir, y le dedico el mismo rato que a las demás.
- Y acabo con lo práctico: qué puedes hacer ya, esta semana.
Las cartas del revés
En la baraja española no todo el mundo las lee. Yo sí. Una carta del revés es una carta atascada: lo que dice está ahí, pero algo no lo deja salir. Y lo atascado, muchas veces, se desatasca empujando.
Preguntas sobre la baraja española
¿La baraja española es tarot?
No, aunque mucha gente lo llama así y lo busca así. El tarot es otra baraja, con sus figuras y sus nombres. La española es la de toda la vida, la de jugar al tute en el bar, con oros, copas, espadas y bastos. Se lee de otra manera y, para lo práctico, a mí me parece más clara: el palo ya te dice de qué va la cosa.
¿Con cuántas cartas se lee, 40 o 48?
Se puede leer con las dos. La de cuarenta no tiene ni ochos ni nueves, y es la que se usa para jugar. La de cuarenta y ocho los tiene, y es la que me dejó Encarna. Yo leo con la de cuarenta y ocho porque el ocho de oros es aprender un oficio y el nueve de espadas son las vueltas que das a las tres de la mañana, y no quiero quedarme sin decírtelo.
¿Qué significa cada palo?
Los oros son el dinero y el trabajo; las copas, los afectos; las espadas, los problemas y las peleas; y los bastos, el esfuerzo, lo que hay que empujar. Es lo primero que miro cuando echo una tirada, porque si salen tres espadas ya sé que me vas a contar un disgusto antes de abrir la boca.
¿Qué significan la sota, el caballo y el rey?
Son las figuras, y casi siempre hablan de personas. La sota es alguien joven, o una noticia que llega. El caballo es movimiento: alguien que viene, un cambio, un viaje. El rey es quien manda o quien decide: un jefe, un banco, un padre. Cada una se tiñe de su palo: un rey de oros no es lo mismo que un rey de espadas.
¿Hace falta creer para que funcione?
No te voy a pedir que creas en nada. Te voy a pedir una pregunta bien hecha y que me escuches. Lo que te digo es una lectura, no una sentencia: te sirve para ordenar lo que tienes en la cabeza y para ver por dónde empujar. Lo que hagas después lo decides tú.
¿Qué baraja usas?
La de Encarna, una clienta de los jueves que me enseñó a leer en la peluquería y que en 1999 me dejó la suya. Es una baraja española de cuarenta y ocho cartas de las de siempre, con los bordes ya redondos de tanto barajar, que guardo en una lata de pastillas. No la cambio por ninguna.
- Las 48 cartasCada una al derecho, del revés y según lo que preguntes.
- Tarot y trabajoLo que la baraja ve del trabajo y lo que depende de ti.
- Tarot y dineroLo que dicen los oros, sin loterías.
¿Te echo las cartas?
Por teléfono, aparte y de pago. Precio cerrado: 9 € el cuarto de hora, 15 € la media hora y 25 € la hora.